Quiero consignar ahora una serie de sucesos inocentes, casi carentes de importancia. Sólo me impulsa el deseo febril de que estos hechos no sean arrastrados por la corriente del olvido y su existencia transcurra oculta debajo de un fino lodo, aplastada por una oscura negligencia. Por eso me obligo a escudriñar cada hecho, como el arqueólogo que levanta del suelo cualquier piedra, cualquier...