La mejor parte de escribir, es observar. ...
Oscuras voces que gritan y pronuncian de manera severa las palabras ya escuchadas. Fracaso. Idiotez. Olvido. Lluvia que moja de nuevo. Lodo que aparece en el jardÃn trasero, que se mete en el comedor, en la sala. Debajo de la cama. La debilidad que feroz acosa la carne. Ese brillo apagado en los ojos. Una mano agotada que cae, que se resigna a...
Existen pequeños resquicios donde la magia escapa. Grietas apenas conocidas que hemos visto miles de veces sin prestarles la debida atención. Aquà tres de ellas. I El sol hiere con sus rayos la ciudad. Es medio dÃa. Camino sobre la calle Independencia a la altura del mercado de la Merced. La sombra huye, no hay árboles que protejan mi piel de la inclemente...
Despertares salvajes al lado de un tierno hombre. Cactus. Mordidas suaves, que dejan pequeñas marcas en los labios. Macetas. Inexploradas playas bañadas por un mar azul. Latidos de corazones. La selva que acecha, que guarda, que esconde. Cercana. La sonrisa inocente que rompe cualquier silencio. Cualquier quietud. Un movimiento de mano. Deslizar los dedos por la cintura de mis deseos. Y un dÃa...
Recuerdo un verano extraño, cálido a pesar de las lluvias ocasionales fuera de temporada y de los ventarrones a destiempo. También recuerdo las caminatas vespertinas con mi abuela tÃos y primos por los cerros del valle de Oaxaca. Y las comidas en el campo, con el aroma del chepiche jugando en nuestras narices. Tasajo, chorizo, tlayudas, quesillo, salsa… Los árboles y las rocas...