martes 10 de agosto de 2010

El que llora y el que ríe



[Las palabras ayer, las palabras negras quiero decir, revoloteaban alrededor de los despojos de un ente, como los buitres. Reían como hienas y depositaban sus huevos como moscas. Palabras e ideas negras, el ego que se olvida de mí, del ser humano, y que ve todo con el ojo frío del artesano: con estos despojos puedo hacer algo. Como el artistoso que cree que con un poco de nada y algo de poco puede hacer una cosa mínimamente aceptable.]
Quiero matarte, gemelo lúcido y estúpido. Quiero ahogar a los G Santos y que la nulidad hable por mí.
El que llora y el que ríe, el que entorna los ojos de júbilo y el que los tiene destrozados de odio, suelen ser los dos rostro de un mostruo que se llama evasión.
¿Qué mejor escudo que el de la sonrisa?
¿Qué mejor pretexto que el del llanto?
Decisión es la espada que escindirá a ese siamés que nunca debió ver la luz.